The Artist, la sencillez de una buena historia

El otro día pude sacar algo de tiempo para ir a ver  The Artist a los Cines Renoir. Por alguna extraña razón, The Artist no ha llegado a las salas de cine más populares de Zaragoza, sino a los más “independientes”.

The Artist es una película que cuenta la historia de George Valentin, un popular actor del cine mudo al que la vida le sonríe (el público le sonríe, sus productores le sonríen, su mujer le sonríe, su perro le sonríe… y él sonríe a todos ellos) hasta que, un buen día, las películas con sonido (llamadas “The Talkies“) comienzan a conquistar la industria del cine y a cambiar, poco a poco, la vida de nuestro protagonista.

Durante su aventura conocerá a Poppy Miller, una hermosa joven que quiere abrirse camino en el mundo del cine y que irá haciéndose cada vez más famosa sin darse cuenta (y quizás a costa de otros actores…).

Algo curioso de la película es que es muda y en blanco y negro, haciéndonos recordar películas de antes. Además, George Valentin es un actor de cine mudo en una película muda (cine a través del cine), por lo cual existen juegos de cámara y de música muy interesantes. Pero no sólo eso la hace especial… lo realmente atractivo es su historia… The Artist consigue engancharte a la trama de cada uno de los personajes y a sus sentimientos como antes.

The Artist es una prueba de que con una buena historia no es necesario tener grandes recursos técnicos, ni efectos especiales, ni actores que estén de “moda”.

Tenía mis dudas sobre si la película sería totalmente muda o si no habría altibajos en el desarrollo de la acción… pero una vez han pasado los 10 primeros minutos de la película, ya te has acostumbrado a la forma que tienen de comunicarse.

No se si es la música… la expresión de sus miradas o sus gestos… pero desde el principio de la película existe una conexión emocional muy fuerte con el público (creo que es porque George Valentin se hace querer… y Poppy también…), tanto a la hora de reír (con “Uggie”, el perro de George, o Poppy, por ejemplo) como en los momentos emotivos y trágicos. Es un claro ejemplo de cómo una buena actuación sin palabras, acompañada de la música oportuna y aplicando el arte de contar una buena historia puede llegar a todo tipo de corazones y mentalidades del público (eso se está viendo con los innumerables premios y menciones que está recibiendo… 6 nominaciones a los Globos de Oro).

Además, es curioso cómo la historia nos introduce en un problema de 1920, y que aún vivimos hoy en día, cómo las viejas generaciones comienzan a quedarse desfasadas ante la llegada de nuevos avances tecnológicos y comienza a aparecer gente más joven que sustituye a los que se han quedado anticuados.

Un clásico como los de antes rodado hoy en día que nos hace soñar, reír y llorar… además de una joya visual.

Blogger friki comiquera desde hace una década. En mi tiempo libre protejo el mundo de los malvados con mis poderes de magical girl, hago teatro musical, leo cómics y como sushi.

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