La generación de los 80 somos bastante frikis ya que encendíamos la televisión y podíamos ver Chicho Terremoto, Bateadores, Dragon Ball, Caballeros del Zodíaco, Sailor Moon… En mi caso, Sailor Moon me gustaba tanto que ver la serie todas las mañanas en Antena 3 y coleccionarme los cromos de Panini no era suficiente. Descubrí que había tiendas especializadas en las que te traían todo tipo de material directamente de Japón y ahí empezó todo.
Gracias a ser friki me he emocionado leyendo historias que, de otra forma, no habría leído; he estado noches sin dormir para poder ver el final de un dorama al que estaba enganchada; intenté volver frikis a algunas de mis mejores amigas pero además he conocido gente de diferentes ciudades y países con la misma afición (gente con los que al principio solo coincidías en algunos eventos de manga y cómic pero que poco a poco se han convertido en amigos); he aprendido a coser (para hacer los cosplays de los personajes de los que me quería vestir, claro); he aprendido a cantar (para poder cantar canciones de jpop y de openings y endings en los karaokes); he aprendido a bailar (¡y qué difíciles son algunos bailes de kpop!), he aprendido a tener paciencia (al acabar una nueva temporada de una serie no queda otra cosa que esperar)… y os aseguro que podría seguir con una extensa lista. Creo que ser friki es posiblemente una de las mejores cosas que me ha pasado.
Muchas veces he oído utilizar la palabra «friki» con un significado peyorativo. Hay gente que la utiliza para atacar a una persona, hacer sentirle inferior, más infantil o menos inteligente. Pero pienso que están muy equivocados.
Ser friki o muy aficionado a algo es emocionarte cada vez que ves algo de la nueva película de Star Wars El Despertar de la Fuerza, estar viendo horas gifs animados o fanarts de Sailor Moon, enfadarte cuando oyes que alguien dice que nunca le gustó Harry Potter porque le parece muy infantil (¡!), estar esperando con impaciencia que al fin llegue el cómic de Scott Pilgrim a color a España…
No somos pocos. La realidad es que en España, según el informe de tebeosfera, se realizan cerca de 3.000 nuevos lanzamientos de cómic cada año (de los cuales una sexta parte son producción española), cada vez hay más tebeos de más de 500 páginas, nos gusta leer cómics de aventuras y de seres fantásticos, el Salón del Cómic de Barcelona va por su 34 edición, el Salón del Manga de Barcelona tuvo 130.000 visitantes en 2014, el 24% de los adultos españoles se declara usuario habitual de videojuegos, el 41% de los gamers españoles son mujeres…
Venga, admítelo.
Tu también eres un poco friki. 😉